Hoy os quiero escribir sobre una cosa que, desde hace más de 8 años, llevo combatiendo en casa: el momento en que tus hijos deciden echar un pulso contigo. 

Cuando los hijos te echan un pulso

Esta mañana mi hijo ha decidido que hacía un día estupendo para ello.

Estoy enfadado y no quiero ir al cole

La verdad es que desde que te conviertes en madre comienzas un entrenamiento personal diario. Tu mente necesita que la prepares para desarrollar una dosis extra de paciencia, para saber mantenerte firme y por supuesto gestionar conflictos de diferente índole, que ni tú has empezado y ni si quieras has intervenido.

Nos pensamos que los pulsos, los hijos los empiezan a echar cuanto tienen cierta edad, pero no.

Ya desde bebé desarrollan esa capacidad, de forma inconsciente, pero la desarrollan. Entonces, en los primeros meses entrenas tu capacidad de “interpretación”. Tienes que ser capaz de identificar a la perfección la necesidad que tiene tu bebe cuando está llorando: comer, dormir, cambio de pañal, dolor de tripita, etc.

Cuando ya han pasado unos meses, entrenas la capacidad de ¡tener mil ojos!

Tu bebé empieza a moverse, a explorar, a interesarse por todo lo que hay en tu casa, y ésta la conviertes en una fortaleza militar de máxima seguridad. No olvides en este punto que tu capacidad de interpretación la tienes que seguir entrenando, porque seguirás muchas veces sin saber lo que quiere.

Bueno, la verdad es que la capacidad de interpretación la vas a tener que ir moldeando y adaptando a la edad de tu hijo según vaya creciendo.

Pasamos a la fase de los 2 años, edad de las primeras rabietas.

En este punto, empieza el entrenamiento serio de la paciencia, y comienzas la gestión de conflictos y el verdadero pulso.

Tienes que conseguir mantenerte firme, no dejarte llevar a su terreno, porque si lo consiguen con 2 años, prepárate cuando tengan 8.

Pero había días que ellos me ganaban el pulso, eso siempre pasa, lo importante es que sean pocos ( o eso me digo a mi misma). En esos en los que ganan ellos el pulso es porque lo dejas pasar y que hagan lo que quieran o te enfadas en extremo y te entra sensación de “mala madre”.

Llegamos a los 6, la edad de mi hijo, y los pulsos son ya de un nivel profesional.

Porque aunque tu consigas vencer todos los pulsos anteriores, ellos no paran, siguen buscando la forma de echarte uno.

Así que hoy, me ha tocado poner a prueba mi capacidad de interpretación, mi dosis de paciencia, gestión de conflictos, y el ser capaz de mantenerme firme. ¡Todo esto antes de las 9:30 de la mañana!

Mi hijo ha ido al cole, enfadado, pero ha ido. Veremos cómo sale. Me hubiera gustado conseguir que fuese contento, pero todo en esta vida no siempre se consigue.

¡¡Feliz fin de semana!!

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