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Golpe de calor en los más pequeños de la casa

Esta semana nos enfrentamos en muchas comunidades autónomas a una ola de calor, con temperaturas que alcanzan los 40º.

Este año llevamos ya unas cuantas, no sé cuando llegue agosto a qué nos enfrentaremos.

Pero lo cierto, que una de las cosas más peligrosas que nos puede pasar es un golpe de calor, sobre todo  si le ocurre a los más pequeños de la casa, ya que los bebés no regulan su temperatura y son muy sensibles dichos cambios.

Pero incluso en los niños un poco más mayores hay que tener un especial cuidado, de que deben de estar bien hidratados siempre, y nosotros como padres, debemos de ofrecerles beber agua a menudo ya que ellos no siempre se acuerdan.

Los medios de comunicación, las autoridades, los servicios sanitarios, siempre nos advierten que durante estas olas de calor tan sofocantes, no salgamos con los niños a la calle en las horas centrales del día, pero hay ocasiones en los que no te queda más remedio, como yo por ejemplo, que les recojo del colegio a las 15:30h.

Así pues, lo que hago es que siempre llevo una botella de agua de 1,5 litros fría conmigo y cuando salen, me aseguro de que beban ( despacito, no todo de golpe) y les mojo la nuca, la cabeza y las muñecas, evitando así el golpe de calor que les puede provocar a esas horas del día.

Porque, aunque vivo cerca del cole, tengo que ir andando y esto les aliviará un poco el calor.

Esto es un “truco de mami” pero como es una cosa muy seria, os queremos dejar estas recomendaciones que hace el Ministerio de Salud y los síntomas de un golpe calor en los niños, para que si notáis algo raro, sepáis cómo actuar.

Síntomas del golpe de calor en niños.

La mayoría de golpe de calor tienen lugar en días soleados, pero también se pueden producir a la sombra y en días bochornosos.

Entre los síntomas más comunes que afectan a los bebés y a los niños, podemos citar:

  • Irritabilidad e incomodidad.
  • Piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho y axilas.
  • Calambres musculares.
  • Agotamiento, cansancio y debilidad.
  • Mareos, náuseas y vómitos.
  • Dolor de cabeza.
  • Desmayos o pérdida de consciencia.
  • Deshidratación.

¿Cómo actuar frente al golpe de calor en un bebé?

Si notas que tu bebé presenta algunos de estos síntomas, debes actuar de la siguiente forma:

  • Suministrar suero casero (como la limonada alcalina) o agua al bebé. La limonada alcalina se puede preparar con la mezcla de un litro de agua, el zumo de dos limones, un poco de sal, una cucharada de bicarbonato sódico y azúcar al gusto.
  • Ofrecer leche del pecho al bebé lactante.
  • Llevar al bebé a un lugar fresco y ventilado, o con aire acondicionado.
  • Quitar toda la ropa al bebé.
  • Duchar al bebé con agua fresca.
  • Dejar que el bebé descanse En el caso de que el bebé no responda a estas animaciones, conviene buscar orientación médica inmediatamente.

¿Cómo prevenir a mi hijo de un golpe de calor?

Los golpes de calor se pueden prevenir:

  • Ofreciendo líquidos (agua o zumos naturales) a los bebés y niños, con frecuencia.
  • Ofreciendo el pecho a demanda al lactante.
  • Realizando varias comidas ligeras a lo largo del día y a ser posible frescas o a temperatura ambiente.
  • Bañando a tu hijo con más frecuencia.
  • Realizando actividades más relajadas a los niños.
  • Manteniendo a los más pequeños protegidos del sol, principalmente en las horas de más calor.
  • Procurando estar en lugares frescos y ventilados.
  • Vistiendo a los bebés con ropa ligera, de algodón.
  • Evitando estar mucho tiempo dentro del coche.

Esperamos que os haya servido de ayuda.

Si tenéis alguna recomendación más o algún suceso parecido, no dudéis en contárnoslo y cómo lo solucionasteis para así poderle ser de gran ayuda a padres con este mismo problema.

No olvidéis disfrutar del verano con vuestros hijo pero con la máxima protección.

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Cuando los hijos te echan un pulso y tú debes de responder

Hoy os quiero escribir sobre una cosa que, desde hace más de 8 años, llevo combatiendo en casa: el momento en que tus hijos deciden echar un pulso contigo. 

Cuando los hijos te echan un pulso

Esta mañana mi hijo ha decidido que hacía un día estupendo para ello.

Estoy enfadado y no quiero ir al cole

La verdad es que desde que te conviertes en madre comienzas un entrenamiento personal diario. Tu mente necesita que la prepares para desarrollar una dosis extra de paciencia, para saber mantenerte firme y por supuesto gestionar conflictos de diferente índole, que ni tú has empezado y ni si quieras has intervenido.

Nos pensamos que los pulsos, los hijos los empiezan a echar cuanto tienen cierta edad, pero no.

Ya desde bebé desarrollan esa capacidad, de forma inconsciente, pero la desarrollan. Entonces, en los primeros meses entrenas tu capacidad de “interpretación”. Tienes que ser capaz de identificar a la perfección la necesidad que tiene tu bebe cuando está llorando: comer, dormir, cambio de pañal, dolor de tripita, etc.

Cuando ya han pasado unos meses, entrenas la capacidad de ¡tener mil ojos!

Tu bebé empieza a moverse, a explorar, a interesarse por todo lo que hay en tu casa, y ésta la conviertes en una fortaleza militar de máxima seguridad. No olvides en este punto que tu capacidad de interpretación la tienes que seguir entrenando, porque seguirás muchas veces sin saber lo que quiere.

Bueno, la verdad es que la capacidad de interpretación la vas a tener que ir moldeando y adaptando a la edad de tu hijo según vaya creciendo.

Pasamos a la fase de los 2 años, edad de las primeras rabietas.

En este punto, empieza el entrenamiento serio de la paciencia, y comienzas la gestión de conflictos y el verdadero pulso.

Tienes que conseguir mantenerte firme, no dejarte llevar a su terreno, porque si lo consiguen con 2 años, prepárate cuando tengan 8.

Pero había días que ellos me ganaban el pulso, eso siempre pasa, lo importante es que sean pocos ( o eso me digo a mi misma). En esos en los que ganan ellos el pulso es porque lo dejas pasar y que hagan lo que quieran o te enfadas en extremo y te entra sensación de “mala madre”.

Llegamos a los 6, la edad de mi hijo, y los pulsos son ya de un nivel profesional.

Porque aunque tu consigas vencer todos los pulsos anteriores, ellos no paran, siguen buscando la forma de echarte uno.

Así que hoy, me ha tocado poner a prueba mi capacidad de interpretación, mi dosis de paciencia, gestión de conflictos, y el ser capaz de mantenerme firme. ¡Todo esto antes de las 9:30 de la mañana!

Mi hijo ha ido al cole, enfadado, pero ha ido. Veremos cómo sale. Me hubiera gustado conseguir que fuese contento, pero todo en esta vida no siempre se consigue.

¡¡Feliz fin de semana!!

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